Entre melón y melames, la disputa entre que sí y que no, que ya pasó y que aún duele. Don Andrés Manuel quedó en el limbo del perdón por parte de España, ya lo platicabamos ayer. Pero en realidad, ¿qué quiso decir nuestro señor de las seis décadas?

Claramente el error no fue el qué sino el cómo lo dijo, porque todos estamos de acuerdo que la Coquista fue una masacre hablando en todos los sentidos, sino también enriqueció la identidad que gozamos hoy en día, desde el idioma hasta nuestra virgencita de guadalupe.
Desde España, los académicos señalan lo ridículo de la carta. Desde México, más positivos, tratan de explicar el episodio a partir de la educación de AMLO.
Los mexicanos, llevamos rato tratando a López Obrador, sabemos cómo se expresa y que no es meramente un buen orador, lo que estamos de acuerdo es que con esa petición se voló la barda él y su equipo de asesoramiento. Vamos a tratar de desglosar el mensaje y qué hay detrás del mismo mediante los especialistas en ambas naciones.
Nacido en 1953, López Obrador creció en un México que buscaba desesperadamente su identidad. «López Obrador se educó cuando los libros de texto de la escuela decían que todos los mexicanos descendemos de los mexicas; que la conquista de una ciudad fue la conquista de todo México», explica el historiador Alfredo Ávila, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. «Son ideas difíciles de quitar».
«Me parece muy lógico y coherente viniendo de López Obrador», opina el académico Martín Ríos, experto en historia colonial. «Al final refleja lo que él aprendió en la educación pública. Pero es una distorsión de los procesos», dice. «La forma en que lo expresó el presidente es reflejo de una educación muy tradicional, empujada por el Estado después de la revolución, que tiene un marcado peso indigenista. Es una deformación de la realidad histórica, una manipulación y un uso político de la historia».
Desde España, Carlos Martínez Shaw, catedrático y miembro de la Real Academia de la Historia, dice que «pedir una disculpa a un jefe del Estado por actos realizados hace 500 años y que enfrentaron a unas sociedades que poco tienen que ver con las nuestras es extemporáneo y anacrónico. Fue una conquista militar, con todos los daños que eso supone, pero en los tres siglos de sometimiento hubo momentos de convivencia y de resistencia». Martínez Shaw añade: «si lo hubiesen pedido unas comunidades afectadas, podría tener un sentido, pero entre Estados roza el ridículo, es un salto cualitativo en esta clase de revisiones y puede acabar afectando a las relaciones entre ambos países».
Claramente no esperabamos menos del padre de MORENA, creo que el asombro de sus palabras cada vez son más normales, ciertamente es un tema complejo mediante la historia. Solo, por favor, no lo sometas a consulta.
Bibliografía
Ferri P., Morales M. (2019) «Es una distorsión de los procesos» El País. Recuperado de:
https://elpais.com/internacional/2019/03/26/mexico/1553566159_533541.html?id_externo_rsoc=FB_CM







